Grandes intelectuales del siglo XX ya comunicaron la idea de que todo está conectado, desde la galaxia más lejana hasta el punto más profundo de la Tierra, pasando por los seres humanos.

Cómo no, los seres humanos. Y esto lo vemos cada día en KOOPERA, y nos sigue conmoviendo cómo un vestido donado por, supongamos, Julia, una joven universitaria de clase acomodada, acaba siendo el nuevo vestido de Emi, una chica que llega a nuestras tiendas, derivada de uno de los programas asistenciales de Cáritas, con un vale para poder vestir de manera digna.

Julia no sabe nada sobre Emi, no la conoce, ni la conocerá, pero ese día Emi, se siente guapa y sobre todo feliz.

Ese vestido, para llegar hasta las manos de Emi, ha pasado por otras anteriormente. Al ser clasificado, planchado, higienizado y finalmente donado.

Julia tampoco conoce a toda esa gente a la que de una manera sencilla le está garantizando un puesto de trabajo digno. Pero éste, no es el final de esta historia coral , ya que cabe aún un personaje más, la de la madre de Julia, que fue quien le dijo que no tirase el vestido a la basura, que era un error ya que contaminaba. Su madre no se equivocaba. Son muchos gestos sencillos y pequeños los que hacen que entre tod@s estemos construyendo una sociedad más sostenible, que estemos conectad@s entre nosotros sin saberlo, y sin necesidad de ello, porque estos gestos, los hacemos sólo por el mero hecho de disfrutar del exquisito sabor de boca de hacer algo por el medioambiente y por alguien a quien, ni tan siquiera conocemos.

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